Sculpture collection

Pieces

León (1990)

León (1990)

De entre las diversas actitudes que brinda el arte para relacionarse con la Naturaleza, Alberto Bañuelos ha escogido una de las más modestas, a menudo hasta aparentemente anónima. Las distintas materias que el escultor escoge -piedra de calatorao para "Paisaje" y basalto para "León"- son sometidas a una manipulación harto respetuosa, como si Bañuelos tratase de no desposeerlas de la autonomía inicial que poseían cuando se encontraban "in situ". La presencia de esa intervención queda reducida, por tanto, a unos pequeños signos, propios del tallado, con un criterio no tan alejado del que pudo poseer un escultor prehistórico; pero que bastan, como en el caso de tantas piezas encontradas del Neolítico, para captar la impronta del hombre. Es por eso, sin duda, que se ha dicho que es un buen exponente de lo que podríamos definir como "escultura-escritura", ya que sus signos hacen las veces de intermediarios entre la materia y el sentido que, descontextualizada, cobra ésta para los espectadores. O dicho de otro modo: el escultor trata de hacer hablar a la Naturaleza buscando nuevas formas semióticas