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Obras de Arte en Adif

Bienes artísticos del ferrocarril: Estaciones

Las estaciones nos descubren en su interior y en sus fachadas un notable patrimonio en elementos estéticos de gran calidad artística

Dos grifos flanquean el globo terraqueo que corona la carena de la antigua estación de Atocha
  • Sobresale la profusa colección de esculturas diseminadas por diferentes estaciones
  • Estas “obras de arte” enriquecen el paisaje de las estaciones a modo de pequeños museos
 

Las estaciones ferroviarias albergan en su interior verdaderas obras de arte: pinturas, esculturas, paneles, mosaicos, vitrales, forjados, artesonados y diferentes elementos decorativos de una gran calidad artística; que les confieren un halo de museo. Muchas de dichas estaciones, verdaderas joyas arquitectónicas, completan su peculiar carácter monumental, con interiores de gran perfección, artesonados, cerámicos, esculturas, etc. El primor, la calidad artística  y la maestría artesanal presentes en muchos detalles arquitectónicos, decorativos y funcionales de algunas estaciones del siglo XX, tanto en su interior como en sus fachadas, hace que podamos considerarlos como auténticas obras de arte aunque no estén catalogadas con tal distinción. Destaca la profusa colección de esculturas que se encuentra diseminada por un gran número de estaciones, formando parte del paisaje habitual de las mismas, como un elemento más, contribuyendo  por ende a su concepción como punto de encuentro con la cultura, abierto a todos los usuarios y visitantes.

Artesonado en madera presente en las antiguas taquillas de la estación de Toledo
 

Vidriera de la estación Intermodal Abando-Indalecio Prieto

El Vitral que decora la cabecera de los andenes fue realizado en 1948 por Jesús Arrecubieta del taller Unión de Artistas Vidrieros de Irún según bocetos de Moreno Iturrioz. Los colores verde, azul, amarillo, marrones, vinos y, en menor medida, el rojo, que predominan en el conjunto de la vidriera desprenden una bella y equilibrada riqueza cromática, que tamizan la luz interior de la cabecera de la planta de andenes de la Estación. Está compuesta por 301 paneles que suman un total aproximado de 251 metros cuadrados, con una anchura de 21,76 metros y una altura, en su parte más elevada, de 14,59 metros. La estenografía de los vidrios representa los valores, tradiciones, industria, agricultura, deportes, lugares emblemáticos y construcciones de la Sociedad Vasca. La parte superior se encuentra coronada con la representación de la Basílica de Begoña y su parte central la preside un gran reloj.

La vidriera se sustenta mediante una estructura metálica formada por pilares y vigas trasversales coronadas por una celosía metálica tipo Warren, con forma de arco, que cierra la bóveda de cubrición de la zona de andenes de la estación.

Vidriera de la estación Intermodal Abando-Indalecio Prieto
  • Vidriera de la estación Intermodal Abando-Indalecio Prieto
 

Escultura El viajero en la Estación de Puerta de Atocha 1991

Esta obra es el punto de encuentro natural escogido por el público visitante para quedar y reunirse en Puerta de Atocha. La composición visual de la escultura, desde cualquier ángulo de la estación, presenta una obra de arte acompañada constantemente por un cúmulo de personas a su alrededor.

El autor de la escultura, Eduardo Úrculo cursó estudios en la academia parisina de la "Grande Chaumière". A partir del comienzo de los años ochenta, en sus obras hizo acto de presencia un hombre con sombrero, el mismo artista, que se enfrentaba a su contexto más íntimo dándonos la espalda (en una clara referencia irónica a aquellos personajes del romántico Friedrich que se subían a las montañas para contemplar, también dándonos la espalda, la grandeza de la Naturaleza). En ese periodo, a veces Úrculo sólo nos mostraba alguno de los objetos de ese personaje, como su chaqueta, su sillón o su sombrero. Ha pasado por varias etapas, la última de las cuales se centra en el tema del viajero enfrentado a las grandes ciudades modernas: variante irónica del viajero romántico sobrecogido por el paisaje.

Escultura El viajero situada en el jardín trópical de la estación de Puerta de Atocha
 

Los toneles: Estación de Murcia el Carmen. 1989

Esta obra le brindó al pintor José Lucas la oportunidad de valerse de un soporte diferente (unas aguadas de las que antiguamente abastecían a las locomotoras de vapor) para poner en pie una escultura de marcado acento "pop", a cuya superficie cilíndrica poder luego aplicar esa gestualidad pictórica que le caracteriza, tan deudora de la escuela norteamericana del "Action Painting" como del colorido mediterráneo. El expresionismo del trazo y la luminosidad del color son las principales señas de un artista que, valiéndose de sus dinámicos impulsos, trata de encontrar en el caos, por paradójico que parezca, la esencia del orden que nos rige. José Lucas realizó estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Murcia y en la Escuela Superior de Bellas Artes de Madrid.

Los toneles en la estación de Murcia  El Carmen
 

Escenas del Quijote ilustran los azulejos

Los azulejos de la fonda-café de la estación de Alcázar de San Juan

En sus libros sobre las estaciones ferroviarias: “Tesoros de España: Estaciones” y “Monumentos, tesoros y lugares de España”, Gonzalo Garcival dice: “Alcázar parada y fonda. Ese secular y semilegendario establecimiento  es príncipe de una hostelería dimanante de los ferrocarriles. Fue en su día una institución está fonda-bar-restaurante que en su decoración perpetuaba el estilo gracias a la continuidad de sus cuidadores.  Pero lo que más resalta es el zócalo de azulejos, obra de artesanos sevillanos de hacia 1873-1875 que refleja, a modo de un encadenado casi de película de dibujos animados, unos mil pasajes del Quijote. Actualmente, este espacio no se utiliza ya como fonda, aunque permance el zócalo de azulejos

Zocalo de azulejos de la fonda-cafetería de la estación de Alcázar de San Juan con imágenes de El Quijote
  • Zocalo de azulejos de la fonda-cafetería de la estación de Alcázar de San Juan con imágenes de El Quijote
 

Información Multimedia

 

Mural de la estación de Cáceres

El interior de la estación de Cáceres presenta como concesión colorista al vestíbulo, un tapiz de mosaico del artista José Luis Sánchez. Representa la conquista de América, empresa en la que los extremeños tanto dieron de su sangre y de su genio. En el mosaico el autor evoca las gestas extremeñas en el descubrimiento y conquista de América

Mural pictórico situado en el vestíbulo de la estación de Cáceres
  • Mural pictórico situado en el vestíbulo de la estación de Cáceres
 

La antigua cafetería de Valencia Nord

Gonzalo Garcival nos comenta en sus libros (mencionados en el apartado sobre la fonda de Alcázar de San Juan) detalles de la decoración de esta sala: “La cafetería lleva paneles también cerámicos con escenas de tipismo. Aquí, las placas de mármol están con dados de latón, con dibujos geométricos embutidos directamente en aquél y pequeños mosaicos numulíticos. Y en todo ello hay que resaltar no sólo la variedad de facturas sino la reunión de talleres y artesanos –en la línea de arts & crafts, tan alentada por las corrientes modernistas-, que en cuanto a cerámica presentan: los paneles de azulejos de “esmaltes a gran fuego” que enlucen la cafetería; los plafones en “mosaico romano” que ostenta la fachada, obra de Maumejean hermanos, elaborados en la antigua fábrica Bayarri de Burjasot; mosaicos romanos de Manises basados en pinturas del impresionista Mongrell; cerámica vidriada en mayólica, etc.”     

Elementos cerámicos con escenas de tipismo en la antigua cafeteria de la estación de Valencia Nord
 

Conjunto artístico del vestíbulo de la estación de Toledo

Conjunto artístico del vestíbulo de la estación de Toledo en el que se integran artesanía de madera, de forja en hierro, vidrieras, zócalos, cerámica, ect., a guisa de pequeño museo de gran esplendor y maestría.

Nuevamente encontramos en los libros de Gonzalo Garcival un párrafo que resalta en esta ocasión el vestíbulo de Toledo: “Narciso Clavería planeó la fabrica del inmueble como lo hubiera hecho un alarife de la España cristiano-musulman: ceramistas, vidrieros, carpinteros, forjadores de hierro, oficiales de una artesanía que todavía contaba con valiosos efectivos indígenas. El maestro forjador Julio Pascual Martínez cinceló la herrajería, las lámparas, los numeroso apliques que decoran el inmueble. Los azulejos que cubren los zócalos son trabajos del ceramista local Ángel Pedraza. Un festival de las artes decorativas. Los artesonados de mádera en el vestíbulo de viajeros, con las taquillas revestidas de azulejos esmaltados, maderas en celosías, como antiguos confesionarios, balaustrada de forja…. Ocho lámparas de Julio Pascual, casi lámparas votivas…..Trabajos de madera, hierro y cerámica de gran perfección”

Artesonado de madera, azulajos esmaltados, celosias , lámparas de forja, todo en el vestíbulo de la estación de Toledo
 

Fachada y marquesina de la antigua estación de Atocha

Dos Grifos guardan el globo terráqueo que corona la estación antigua de Atocha

Sobre este elemento decorativo y escultórico recogemos dos retazos:

“Desde los grifos que flanquean el globo terráqueo que esgrime una antena –composición desde la que arranca el lucernario de la marquesina y que corona la carena- hasta los múltiples recursos decorativos de cerámica, hierro fundido cantería de granito, primores de ladrillo, maderas interiores, caligrafías en las que se recuerda el patronazgo del inmueble: Madrid-Zaragoza-Alicante. Cita del libro de  Gonzalo Garcival:  "Tesoros de España:Estaciones".

En el artículo de Pedro Navascues  “Las estaciones ferroviarias de Madrid” del libro: “Las estaciones y la arquitectura de Hierro de Madrid” se menciona al respecto que:” En lo alto aparece rematada la carena por un elemento, que de algún modo anuncia la “lumbrera” que ilumina desde lo alto el interior a modo de espina, flanqueado por dos feroces grifos y en el centro una bola del mundo con el correspondiente pararrayos. En la vertical, y abajo, el antiguo reloj.

Dos Grifos guardan el globo terráqueo que corona la estación antigua de Atocha
  • Dos Grifos guardan el globo terráqueo que corona la estación antigua de Atocha
 

Azulejos de la cerámica de Triana presentes en la estación de Jerez de la Frontera.

“Temas mitológicos y vegetales. “El prestigioso arquitecto Aníbal González, autor de la conocida plaza de España de Sevilla, diseñó el edificio de viajeros como un palacete neorrenacentista andaluz, en una bella combinación que recuerda los estilos mudéjar y plateresco  A lo largo de sus noventa metros de fachada, jalonados por cinco torreones, se combinan el ladrillo rosado, los paños blanqueados, las rejas y las caligrafías de los azulejos de Triana, con tema alegóricos sobre la industria y el comercio. Pemán decía: “Jerez de la Frontera tiene una ancha estación de azulejos…..” del libro de Gonzalo Garcival: “

Azulejos de la cerámica de Triana sobre el andén principal de la estación de Jerez de la Frontera
  • Azulejos de la cerámica de Triana sobre el andén principal de la estación de Jerez de la Frontera
 

Escultura Día y noche en la zona de llegadas de andenes de la. Estación de Puerta de Atocha

 Una de las incorporaciones más recientes es la escultura de Antonio López, titulada: “Día y noche”. Las dos piezas, de tres metros de altura y más de dos mil kilos de peso cada una, son grandes reproducciones en bronce de la cabeza de una niña. En la obra “Día” la niña aparece con los ojos abiertos y dirige a los espectadores una mirada atenta y despierta, mientras que en “Noche” la pequeña, con los ojos cerrados, duerme plácidamente. De esto modo, el conjunto escultórico representa alegóricamente el día y la noche, reflejando los ritmos y tiempos de una estación ferroviaria. La ubicación de las esculturas, instaladas sobre sendas peanas situadas en la zona de llegadas de Madrid Puerta de Atocha, ha sido acordada con el autor para quien este espacio de paso, en apariencia frío, presenta un contraste perfecto con las Cabezas. El conjunto Día y Noche se convierte de este modo en la primera obra escultórica de carácter monumental de Antonio López que se instala en un espacio público.

Antonio López, nacido en Tomelloso (Ciudad Real) en 1936, se traslada en 1949 a Madrid, donde cursó estudios en la Escuela de Bellas Artes. Entre 1950 y 1955 estudió  pintura en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. En 1985 obtiene el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, y en el año 1993 es nombrado miembro de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Escultura Noche situada en los  accesos a la zona de llegadas de Madrid Puerta de Atocha
 
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