El Viaducto del Ulla, que salva el río que le da nombre a una altura de 110 metros por un paraje denominado “Paso de Cova” de gran belleza natural, conforma junto con el viaducto de Gundian, que cruza el valle 130 metros aguas arriba sobre dos abruptos afloramientos de cuarzo, un cuadro visual de notables contrastes. Su configuración, integrada en el paisaje natural de la zona, a lo largo de las vaguadas que llevan al río, responde a la política de Adif de máximo respeto al medio natural. Las características del entorno y la limitación de la altura de los estribos han hecho necesario la construcción de una infraestructura de 630 m de longitud, determinada por un arco central con una luz de 168 m y 105,2 m de flecha entre la clave y arranque
Este viaducto es una de las construcciones más relevantes de las llevadas a cabo por Adif, tanto por representar el viaducto más alto de todas las líneas de alta velocidad españolas, como por su singularidad constructiva, incluidas en el subtramo Silleda (Dornelas)-Vedra-Boqueixón, del eje Ourense-Santiago del Corredor Norte-Noroeste de Alta Velocidad. Comparte protagonismo con otros dos viaductos: El Viaducto de Saramo de 1.465 m, y el Viaducto de Castro de 244 m; además de con ocho túneles: El Túnel de O Portiño de 600 m, el Túnel de Bascuas de 360 m, Túnel de O Curro de 840 m, el Túnel de Prado de 290 m, el Túnel de Castro de 475 m, el Túnel de Caldelas de 600 m, el Túnel de O Reboredo de 790 m, y el Túnel de Ardilleiro de 725 metros.