Colección de esculturas

Obras

En-contrastes (1999)

En-contrastes (1999)

La artista se coloca, con esta obra, en una concepción del muralismo coincidente con algunos de los postulados que para el mismo reservó el constructivismo, tan especialmente sensible a la estructura funcional de una imagen tendente a conferir un significado estético, comunicativo y social a la obra. El concepto de individualidad es apartado a un segundo plano por extraño, y de ahí la presencia única y anónima de esa silueta humana, todo un símbolo primario, frente a la fenomenización de esos lienzos de resonancias topográficas que entrelazan unas lenguas metálicas que, como los dos conjuntos de ruedas, otro símbolo expresivo, subrayan la respuestas que la gente confiere a un espacio que ha sido y es testigo del afán por encontrarse y comunicarse más allá de las singularidades, o de los contrastes, que ejemplifica aquí la suma de materiales. Se desbordan de este modo muchas de las convenciones del muralismo académico para hacer bueno el aserto, por otro lado de corte también muy constructivista, de que los límites entre la pintura y la escultura son difusos y de que, en cambio, ambas disciplinas participan de su misma condición esencial de construcción.