Colección de esculturas

Obras

Sin título (1990)

Sin título (1990)

Cuando en 1991 Ricardo Catania presentó ésta y otras piezas similares como parte de una instalación, sorprendió la vaciedad de sus piezas, que, no obstante, seguían poseyendo una sintaxis muy en sintonía con la de sus anteriores muestras. En esos instantes, el escultor aparecía especialmente preocupado por la recuperación del silencio para facilitar una mayor meditación del espectador. Un silencio que, para una persona con sus preocupaciones humanistas, se convertía en su forma de oponerse al ruido que en los últimos años puebla el panorama artístico. En esa suerte de ascetismo, las esculturas parecían integrarse en el espacio real con la finalidad de convertirlo en espacio interior y, por tanto, de convivencia. "Es probable", confesaba Catania, "que si busco un lenguaje más vacío sea por reafirmar el término escultura". No otra, en efecto, había venido siendo su trayectoria de desasimiento (como en su día le sucediera con la pintura), en la que progresivamente las referencias históricas y los modos formales habían ido desapareciendo..