Son traviesas aptas para permitir la circulación de trenes de ancho nacional (1,668 m) y ancho internacional (UIC, 1,435 m).
El ancho de vía es la distancia entre los extremos de las cabezas de los dos carriles, medido perpendicularmente al eje de la vía.
Su funcionalidad permite dos emplazamientos de cada carril, manteniendo el eje de la vía. Igualmente, permiten un sencillo cambio de ancho nacional/internacional: levantar los elementos de sujeción y los carriles para volverlos a colocar. Andenes, postes de electrificación, túneles e instalaciones, no se ven afectados al mantenerse el eje de vía y el gálibo existentes.
En la red nacional hay instaladas 7,7 millones de traviesas polivalentes.