Se determinan como CRC todos aquellos centros operativos dedicados al control y regulación del tráfico exclusivamente para la Red de Alta Velocidad, mientras que el resto de centros que se dedican a la Red Convencional se siguen denominando Puestos de Mando.
Las diferencias entre ambos radican principalmente en las tecnologías aplicadas, ya que se orientan y adaptan al producto a gobernar en cada caso. Así mientras el AVE requiere unos procedimientos de gestión y control determinados, las redes de cercanías requieren otros.
La diferencia principal entre CRC y P.M estriba en que el primero cuenta, en todas sus líneas, con el sistema DaVinci, que integra sistemas y subsistemas en una misma plataforma. En los P.M. cada sistema es independiente (p.ej. Telemando, CTC, Sistemas de Apoyo a la Explotación –detectores en vía, básculas etc…, - megafonía de estaciones y domótica, entre otros…).
El concepto de CRC integra todos los sistemas que intervienen en la regulación del tráfico ferroviario, dando respuesta a las exigencias de la alta velocidad. De este modo, desde estos centros se regulan simultáneamente la señalización, electrificación, sistemas de comunicaciones, información al viajero y energía, entre otros elementos.
La integración de procesos es posible gracias al sistema DaVinci, considerado unos de los más avanzados del mundo en materia de regulación del tráfico ferroviario. Este sistema, propiedad intelectual de Adif, consigue una visión global de todos los subsistemas en que se divide la gestión del tráfico a través de una plataforma única, lo que optimiza notablemente los procesos.
Los CRC dirigen y coordinan las circulaciones en tiempo real, siguiendo un plan de transporte definido, cumpliendo los índices de seguridad y puntualidad exigidos, y permitiendo una respuesta inmediata ante las posibles incidencias