Enormes cabezas de corte en acero que permiten horadar cualquier tipo de terreno, y facilitan la construcción de obras de gran envergadura y especial complejidad técnica en poco tiempo como los túneles de Guadarrama (28,4 kms), o los de Pajares (24,6 kms). Estas máquinas modernas denominadas tuneladoras son las protagonistas estelares de las obras de perforación de los túneles de las obras de las Líneas de Alta Velocidad. Los túneles constituyen una de las infraestructuras más numerosas y peculiares que forman parte del trazado de dichas líneas. Todas ellas parecen en apariencia iguales, y sin embargo tienen nombres y singulares características que las diferencian unas de otras. Delicada y compleja tecnología al servicio de la construcción de infraestructuras civiles.
A la hora de elegir el método de ejecución de un túnel, influyen numerosos y variados factores: el tipo de terreno, la longitud del túnel, la sección tipo, el coste económico, el plazo de ejecución y por supuesto, la seguridad durante la construcción, etc.
Si el terreno y la sección tipo no son factores determinantes, el binomio “coste económico – plazo de ejecución” es el que marca la elección entre el uso de máquinas tuneladoras o la ejecución por métodos convencionales. Desde este punto de vista, cabe señalar que el uso de tuneladoras implica una gran inversión inicial tanto económica (coste de la máquina) como de tiempo (preparación de playa de vías y montaje de la máquina), muy superior a la que conllevaría la ejecución por métodos convencionales. Sin embargo, el rendimiento que se obtiene con estas máquinas está muy por encima del que se podría obtener empleando el método convencional. Este hecho implica que a partir de determinadas longitudes, el uso de las máquinas comienza a ser rentable e incluso deseable, si se pondera la ganancia de seguridad ante posibles desprendimientos. La longitud necesaria para que esto ocurra se va reduciendo cada vez más, gracias a los avances de la técnica y a la posibilidad de reutilización de las máquinas.